Los conejos no muerden
Ha-rin vive atrapada en un mundo donde la soledad parece perseguirla, sintiendo que las opiniones de los demás son tanto una bendición como una carga. Todo cambia con la llegada de Beom Tae-yoon, un joven atractivo y dominante que se convierte en el centro de atención para todos, pero que provoca en ella una mezcla de temor y deseo. A medida que sus miradas se encuentran, surge una conexión que desafía su percepción, mientras él la compara con un conejo asustado, jugando con esa atracción y desdibujando las fronteras entre el miedo y el deseo en un juego emocional lleno de tensión.